Plantas vasculares adaptación a niveles elevados de radiación ultravioleta-B en la antártica
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Date
2016
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En las últimas décadas han ocurrido una serie de alteraciones en el clima del planeta. La mayoría de estos cambios son consecuencias de la actividad humana, que modifica el equilibrio natural de nuestro medio ambiente. Entre los más relevantes se pueden citar, el aumento de los gases de invernadero que ha provocado el calentamiento de la atmósfera y los océanos. Como consecuencia de ello, ha ocurrido una disminución de la criósfera producto del derretimiento de los glaciares y otras masas de hielo, lo que a su vez ha producido un aumento del nivel de agua de los océanos. El adelgazamiento de la capa de ozono es otro suceso ambiental de relevancia, ya que ha generado un incremento de los niveles de radiación ultravioleta que alcanzan, principalmente a los ecosistemas del hemisferio sur.
Sin duda que los organismos que crecen en el territorio antártico poseen mecanismos de adaptación muy eficientes, los cuales les han permitido sobrevivir y responder adecuadamente a estas condiciones ambientales. Dado que la mayor parte del territorio antártico está cubierto de nieve y hielo, las plantas vasculares que crecen ahí disponen de una escasa extensión de suelo. Además de las condiciones climáticas naturales adversas de temperatura, viento, escasa luz solar y otras, a las cuales han tenido que adaptarse, se ha agregado los altos índices de radiación ultravioleta-B que alcanzan la superficie de la Tierra. La evidencia experimental encontrada en varios estudios científicos, demuestra que las plantas, además de las respuestas morfológicas y fisiológicas, poseen estrategias químicas para defenderse contra los altos niveles de radiación UV. Alteraciones en el contenido enzimático y lesiones en la estructura del ADN, que a veces pueden traducirse en mutaciones, son otros de los efectos nocivos de esta radiación.
En cuanto a las conclusiones que se pueden obtener de esta revisión, es posible indicar que Deschampsia antarctica Desv. y Colobanthus quitensis (Humboldt, Bonpland y Kunth) Bartl., son las únicas especies de plantas vasculares que crecen naturalmente en la Antártica. Estos ejemplares son capaces de soportar las condiciones ambientales hostiles y responder adecuadamente a grandes fluctuaciones de temperatura, de luminosidad y, en las últimas décadas, de radiación UV-B.
Description
Monografía requisito "Diplomado en Asuntos Antárticos"
Citation
Punta Arenas: Universidad de Magallanes, 2016